Antes de decir nada sobre FUEL, debéis saber que a mi los juegos de carreras nunca me han gustado. Es más, siempre me han parecido bastante aburridos y nunca he pasado de las dos carreras seguidas. Así que a este FUEL lo cogí con bastante escepticismo... pero vaya sorpresón que me he llevado.
- La enorme cantidad y tipo de carreras (chekpoint, contarreloj, resistencia, circuito, cazar y destruir, seguir al helicoptero...) hacen que después de unas ocho horas de juego todavía quiera más... y algo me dice que va para largo.
- El número de vehículos diferentes, así como los diferentes patrones y pinturas que les puedes poner, hacen que por primera vez en un juego mire mi colección de vehículos.
- La customización del conductor, si bien es algo bastante superficial, lo cierto es que mola mucho.
- La conducción... bueno, no hace falta haber jugado mucho para saber que no es del todo realista (especialmente en las colisiones y saltos); pero sustituye ese realismo por diversión, y eso es precisamente lo que yo busco en un videojuego.
- El espacio abierto que ofrece el juego es gargantuesco. Facilmente te puedes tirar media hora dando vueltas en el modo libre simplemente viendo los paisajes y consiguiendo nuevas pinturas para tus coches.
- Los gráficos y el rendimiento son bastante buenos. No son la hostia, pero cumplen bastante bien, y los efectos climatológicos (especialmente los tornados) son una gozada.
Y... ya está, esas son algunas de las primeras impresiones que he tenido sobre el juego FUEL.

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