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lunes, 8 de enero de 2007

Supreme Commander



Supreme Commander


Uno de los años más prometedores para la estrategia en tiempo real se abre con el sublime Supreme Commander, un sensacional título futurista que va a destapar el tarro de las esencias de los RTS de nueva generación.


Supreme Commander, la nueva obra del gurú de la estrategia Chris Taylor, es uno de los títulos más esperados del género para este 2007. Tras sorprender a la industria con Total Annihilation en 1997, ningún proyecto de Taylor había logrado despertar tal nivel de expectación.


¿Sus principales bazas? Ser uno de los triunfadores del último E3, un aspecto gráfico estupendo y un diseño de unidades inspirado en la evolución lógica del armamento a gran escala prevista para las próximas décadas. Estrategia con mayúsculas.

El señor de la guerra
En su concepto Supreme Commander no se distancia tanto como cabría esperar de otros productos recientes de la estrategia en tiempo real. Ya se explicó en el primer avance que publicamos hace unos meses las diferentes facciones que constituirían el modo campaña y las escaramuzas del juego, así como la historia del mismo.



Impresiones sobre versión jugable
Viernes, 5 de enero de 2007 / Por Álvaro Castellano Córdova
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Uno de los años más prometedores para la estrategia en tiempo real se abre con el sublime Supreme Commander, un sensacional título futurista que va a destapar el tarro de las esencias de los RTS de nueva generación.
Supreme Commander, la nueva obra del gurú de la estrategia Chris Taylor, es uno de los títulos más esperados del género para este 2007. Tras sorprender a la industria con Total Annihilation en 1997, ningún proyecto de Taylor había logrado despertar tal nivel de expectación.
¿Sus principales bazas? Ser uno de los triunfadores del último E3, un aspecto gráfico estupendo y un diseño de unidades inspirado en la evolución lógica del armamento a gran escala prevista para las próximas décadas. Estrategia con mayúsculas.
El señor de la guerra En su concepto Supreme Commander no se distancia tanto como cabría esperar de otros productos recientes de la estrategia en tiempo real. Ya se explicó en el primer avance que publicamos hace unos meses las diferentes facciones que constituirían el modo campaña y las escaramuzas del juego, así como la historia del mismo.

Unas de las características más llamativas de este RTS, son las unidades “Supreme Commander”. Unos enormes robots que aparte de poseer armas tremendamente poderosas, sirven para originar parte de los ejércitos.
Hace casi un milenio una devastadora guerra cambió al ser humano y lo dividió en tres bandos bien diferenciados, cada uno con un contexto diferente y un desarrollo tecnológico único. El punto de partida es ciertamente decepcionante, pues ya ha dado pie a tantos juegos de estrategia que suena totalmente a tópico; pero según prometen desde Gas Powered Games, el juego irá evolucionando en su argumento a lo largo de las tres campañas, de tal modo que alcanzará inusitadas cotas de interés según se desarrollen los acontecimientos.
La jugabilidad se desarrolla en escenarios verdaderamente enormes y de gran belleza y variedad. Con sólo girar el ratón podremos pasar de una vista detallada de las unidades a una general que, a modo de plano cenital, nos permitirá divisar desde el cielo la totalidad del campo de batalla. Por si fuera poco, la cámara goza de libertad total y podremos disponerla en el ángulo que deseemos para seguir con todo lujo de detalles todos los entresijos del combate.
La gestión de recursos no ha sido olvidada en Supreme Commander, y se dividen en dos, energía y masa. Por lo tanto deberemos ocuparnos de la gestión de los recursos, y así mismo de la edificación de nuestras bases, mediante gigantescos mech constructores.
Los combates que hemos experimentado en esta beta son excepcionales, y una de las experiencias más intensas y envolventes que hemos vivido. El caos organizado de todo tipo de unidades luchando simultáneamente en un campo de batalla de enormes proporciones promete contentar a todos los fans de la estrategia. Por si fuera poco los intrincados árboles tecnológicos de cada facción acaban derivando en armas de destrucción masiva, llegando incluso al armamento nuclear.


Capturas:

Fuente:3djuegos.

Un saludo.